PARTE TRES: ¡Y esta noche es larga!

Cerca de cinco horas esperando y discutiendo sobre diversos temas con Carolais, cae el sol y estamos bajo una luna hostil, para comenzar a sentir las primeras gotas de adrenalina pura, con la publicidad de movistar anunciando el regreso de la banda más importante de Latinoamérica… Soda Stereo… Sin duda… mi corazón delator se aceleraba cada vez que pensaba en ello y mis ojos sentían el consuelo de ser apoyados por un par de binoculares que compré a mil pesos, y que reemplazaron a mis lentes que se quedaron en mi casa…

A las 9:10 de la noche, hubo un cambio de luces, sonaron los parlantes y comenzó la melodía de una de las canciones más bellas que he escuchado en la voz de Cerati. Sin ser de Soda Stereo, la versión de “Algún día” que hicieron para el tributo a Queen, y que repite sonoramente “siii piensas volver” como preámbulo al nombre que finalmente recibió la gira, fue lo más perfecto para iniciar una noche con un aire demasiado tenso que nos hizo mover en extremo…

Los acordes de “Juegos de Seducción” comenzaron a sonar y por mis largavistas podía apreciar en primer lugar la figura de Gustavo Cerati… El señor de la voz sexy que se lució, corrió y como comentábamos después, de cierta forma se comió a sus compañeros, con su avanzada postura de rockstar… (De todos modos lo es… No hay nada que discutir)
El rubio Alberti hizo magia con su batería y Zeta por su parte, tampoco dejó de sorprender…

Telekinesis estuvo saltadísima por mi parte y más aún Imágenes retro, que me encanta por ese sonido tan new wave, que me traslada inmediatamente a mis discos preferidos de Duran Duran… una de mis bandas de culto…
El resto, increíble. Los juegos de luces, la luna hostil de signos, el sol cayendo, las voces agotadas de quienes gritábamos sin poder resistir, y los sonidos y movimientos del hombre al agua, que tomaba tequila y decía que ahora, con ojos operados, nos veía a todos y estábamos realmente hermosas…

A medida que avanzaba el concierto, perdí noción del tiempo y de los recuerdos y “advertencias” para aquel día. Olvidé que “cuando pase el temblor” terminaba como reggaeton y que tal Daddy Yankee, Gustavo hizo encender los celulares y cosas luminosas para estrellar el estadio y entonar FUE… lo más resbaladizo y una de las mejores canciones de la noche…

El momento más álgido para mi persona, vino con Primavera Cero. No es por nada personal, pero las primaveras siempre hacen efecto en mí, más aún cuando son cero (y cero alcohol)
Ahí fue donde todo empezó a ser real, y volví a mí para rabiar por el poco ánimo de alguna de mi gente alrededor que no hacía nada (entre esos el amigui de las fotos) … Esta no era hora de tener comunicación sin emoción, sino de moverse en extremo…
“De música ligera” también fue un momento de trance y no sé para qué especifico si en todo fueron sensaciones diferentes pero fuertes… “Nena nunca voy a ser un super hombre” woooww!... etc… etc…


La última, “te hacen falta vitaminas”, fue sin duda el poncho que le tiraron a muchos de los que estaban ahí por cumplir, y que se conformaron con estar y no gritar… Algo que nos hizo confirmar que el concierto del 24 estuvo mucho más eufórico… Allí la gente se paró y estalló en sí para cerrar un show con todo… increíble… irrepetible… una experiencia que me hizo alucinar, sentir el temblor en mis piernas, y el corazón delator cuando gira el mundo, gira el sol y gira Dios… Pensar que grité igual que las chorrocientas mil minas cuando Gustavo con un sexy gesto dijo “sería tan bueno tocarte” y las hormonas femeninas se revolucionarion, porque la imaginación, esa noche todo lo pudo… Pensar también que yo no creía en el amor a primera vista hasta que vi a Cerati con mis binoculares a mil pesos… La misma inversión que logró tenerme quieta un segundo, para permitirme verlos volver…

A seis días del evento, ya cae el sol y yo sigo soñando ((con telarañas… ))

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